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Y es aquí cuando, después de haber agotado los caminos de la melancolía musicalizada, Lacrimosa abre sus alas y parte hacia nuevos rumbos. La evolución lógica de la banda fue Schakal, primer tema en el que interviene la dualidad del principal compositor y letrista: Anne Nurmi, la musa fantasmal que cuyos ecos han resonado a lo largo de la trayectoria del ensamble arlequinesco.

El recuerdo de una infancia carente de significado, y con un futuro que se vislumbra desolador, las lágrimas del anhelo son un recurso final del alma por evadir esa melancolía que amenaza con impedir que el individuo se levante del suelo. Con una delicadeza impresa en cada nota, este tema se aleja de los senderos sombríos que Wolff nos tenía acostumbrados en el álbum predecesor.

La letra habla de una terrible perdida, que redujo al que narra a una dura depresión. Todo lo maravilloso, toda la luz, todo el regocijo por vivir se perdió cuando “ella” se marchó. Y el coro reza y reconoce que nunca más podrá experimentar las beldades de estar con “ella”, a modo de tortura autoimpuesta (una autodestrucción erótica).

Muchos me colgarán del cuello, pero estoy seguro que esta canción define a la perfección el término adjudicado al género musical que acoge a Lacrimosa: “Gótico”. “Not every pain hurts” transpira melancolía, decadencia, introspección, esperanza, oscuridad, festividad y clamor… Un tristísimo acordeón abre la pieza, en un baile de marionetas decadente que nos traslada a alguna época olvidada en que el ser humano se valía de claroscuros para sobrellevar la pesadez de la vida.

Irgendein (…) nos invita a reflexionar sobre esas personas que van inconscientes por la vida, causando una serie de eventos desafortunados a terceros, y también causando penas con la clara intención de hacerlo, pues a pesar de que todo podría ir perfecto, nunca falta el imbécil que nos echa a perder la fiesta.

Perteneciente al álbum “Echos”, es este tema un reflejo de lo poético del mismo, pues casi todas las canciones que se grabaron, partieron de poemas que no estaban diseñados para conformar un disco. En su versión exclusiva para México, podemos disfrutar de una parte de la canción en idioma español, regalo que Tilo Wolff quiso hacerle a sus seguidores de habla hispana, tanto mexicanos como latinoamericanos en general.

Hemos llegado a la última posición de este conteo, y qué mejor que sea “Revolution” el tema que cierre. Dado que es uno de los temas más pesados en el sentido musical, resulta asombroso que haya sido elegido como sencillo, aunque, a decir verdad, conserva el espíritu del álbum anterior y su sencillo fuera de lo común: Feuer.

La culminación de la transformación definitiva del arlequín llegó. Las sinfonías se volvieron parte crucial del proyecto, así como los instrumentos metaleros encontraron su nicho, y el dúo vocal terminó por fundirse en un canto de amor sombrío y melancolía. Alleine zu zweit es la canción más apasionada, más llena de sensaciones y más compacta a la vez. Probablemente nos encontramos ante el sencillo más “usado” para dar a conocer a la banda.

Si pudiéramos resumir el álbum Stille, esta canción sería ideal para tal efecto, pues contiene el espíritu oscuro, denso y duro del disco. Muchos seguidores del metal, afirman que solamente este disco es de su agrado, mimetizándose a la perfección con sus acervos personales.

Seele in not es la canción más oscura dentro del catálogo de Lacrimosa; comenzando con un macabro órgano aderezado con chillidos que emulan una pelea de gatos o, en un tono más agresivo, el llanto desesperado de un bebé. La letra es casi recitada por un Wolff que va cobrando fuerza, aunque al final cierre el telón con una frase desoladora. El fade-out del final nos hace pensar que estamos ante un tema sin fin, que podría seguir hablando de lamentos por la eternidad.