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Jesús les aclaró profecías que habían anunciado su propia muerte en medio de grandes sufrimientos (Lucas 24:13-32, 46, 47). Y como él era el heredero al trono, al dar detalles sobre su papel mesiánico estaba centrando la atención en el Reino de Dios.

Jesús les aclaró profecías que habían anunciado su propia muerte en medio de grandes sufrimientos (Lucas 24:13-32, 46, 47). Y como él era el heredero al trono, al dar detalles sobre su papel mesiánico estaba centrando la atención en el Reino de Dios.

En la frase “pondrá fin a todos estos reinos” de Daniel 2:44, los “reinos” son las potencias mundiales representadas por las distintas partes de la estatua. Sin embargo, una profecía bíblica paralela muestra que “los reyes de toda la tierra habitada” se enfrentarán a Jehová en el “gran día de Dios el Todopoderoso” (Apoc 16:14; 19:19-21). Así, en Armagedón serán destruidos todos los gobiernos del mundo, no solo los de la imagen de Daniel.

En la frase “pondrá fin a todos estos reinos” de Daniel 2:44, los “reinos” son las potencias mundiales representadas por las distintas partes de la estatua. Sin embargo, una profecía bíblica paralela muestra que “los reyes de toda la tierra habitada” se enfrentarán a Jehová en el “gran día de Dios el Todopoderoso” (Apoc 16:14; 19:19-21). Así, en Armagedón serán destruidos todos los gobiernos del mundo, no solo los de la imagen de Daniel.

Los cristianos consideran que es Jehová quien establece las normas de justicia; de ahí que quienes tienen hambre y sed de justicia ansíen, en realidad, la guía divina.  Se sienten sumamente felices cuando aprenden en la Palabra de Jehová que si se arrepienten y buscan el perdón en virtud del sacrificio redentor de Cristo, podrán obtener una posición justa ante Dios (Hechos 2:38; 10:43; 13:38, 39; Romanos 5:19).

Los cristianos consideran que es Jehová quien establece las normas de justicia; de ahí que quienes tienen hambre y sed de justicia ansíen, en realidad, la guía divina. Se sienten sumamente felices cuando aprenden en la Palabra de Jehová que si se arrepienten y buscan el perdón en virtud del sacrificio redentor de Cristo, podrán obtener una posición justa ante Dios (Hechos 2:38; 10:43; 13:38, 39; Romanos 5:19).

Cuando obedeces a tus padres, los honras, y también honras a Jehová Dios, ya que es Él quien te da el mandato de obedecerles. Al mismo tiempo, te beneficias tú.(Isaías 48:17; 1 Juan 5:3). Tu obediencia hace felices a tus padres, y ellos sin duda te mostrarán de diversas maneras lo complacidos que están, de modo que tú también serás más feliz (Proverbios 23:22-25). Pero lo principal es que harás feliz a tu Padre celestial, y Él te recompensará de formas que ni te imaginas.

Cuando obedeces a tus padres, los honras, y también honras a Jehová Dios, ya que es Él quien te da el mandato de obedecerles. Al mismo tiempo, te beneficias tú.(Isaías 48:17; 1 Juan 5:3). Tu obediencia hace felices a tus padres, y ellos sin duda te mostrarán de diversas maneras lo complacidos que están, de modo que tú también serás más feliz (Proverbios 23:22-25). Pero lo principal es que harás feliz a tu Padre celestial, y Él te recompensará de formas que ni te imaginas.

Quiénes practican la religión verdadera honran el nombre de Dios, Jehová. Jesús hizo esto al dar a conocer el nombre de su Padre. Habló a las personas acerca de Jehová y les enseñó a pedir en oración que ese nombre fuera santificado (Mateo 6:9).

Quiénes practican la religión verdadera honran el nombre de Dios, Jehová. Jesús hizo esto al dar a conocer el nombre de su Padre. Habló a las personas acerca de Jehová y les enseñó a pedir en oración que ese nombre fuera santificado (Mateo 6:9).

Dios envió a su Hijo a la Tierra. Para ello, transfirió su vida a la matriz de María, una joven virgen judía. Así pues, Jesús no tuvo un padre humano (Lucas 1:30-35). Él vino a la Tierra con tres objetivos: 1) enseñar la verdad acerca de Dios, 2) enseñarnos con su ejemplo a hacer la voluntad de Dios, incluso ante las dificultades, y 3) dar su vida perfecta como “rescate”. (Lea Mateo 20:28.)

Dios envió a su Hijo a la Tierra. Para ello, transfirió su vida a la matriz de María, una joven virgen judía. Así pues, Jesús no tuvo un padre humano (Lucas 1:30-35). Él vino a la Tierra con tres objetivos: 1) enseñar la verdad acerca de Dios, 2) enseñarnos con su ejemplo a hacer la voluntad de Dios, incluso ante las dificultades, y 3) dar su vida perfecta como “rescate”. (Lea Mateo 20:28.)

Existen criaturas inteligentes que sí pueden ver a Dios y hasta hablar con él cara a cara. La razón es que también son espíritus y viven en los cielos (1 Reyes 22:21; Hebreos 1:7). Estos seres sobrehumanos se llaman ángeles. Jesús dijo de ellos: “Siempre contemplan el rostro de mi Padre que está en el cielo” (Mateo 18:10).

Existen criaturas inteligentes que sí pueden ver a Dios y hasta hablar con él cara a cara. La razón es que también son espíritus y viven en los cielos (1 Reyes 22:21; Hebreos 1:7). Estos seres sobrehumanos se llaman ángeles. Jesús dijo de ellos: “Siempre contemplan el rostro de mi Padre que está en el cielo” (Mateo 18:10).

Jehová, nuestro Padre y Creador, nos supera en sabiduría. Además, nos quiere y se preocupa por nosotros. No nos hizo para que lleváramos una vida independiente de él (Jeremías 10:23). Así como los pequeñines necesitan que sus padres los dirijan, los seres humanos necesitamos que Dios nos dirija (Isaías 48:17, 18). La guía que ofrecen los principios bíblicos constituye un regalo de parte suya. (Lea 2 Timoteo 3:16.)

Jehová, nuestro Padre y Creador, nos supera en sabiduría. Además, nos quiere y se preocupa por nosotros. No nos hizo para que lleváramos una vida independiente de él (Jeremías 10:23). Así como los pequeñines necesitan que sus padres los dirijan, los seres humanos necesitamos que Dios nos dirija (Isaías 48:17, 18). La guía que ofrecen los principios bíblicos constituye un regalo de parte suya. (Lea 2 Timoteo 3:16.)

Aunque este famoso texto está expuesto cerca de la sede mundial de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York, no puede decirse en modo alguno que esa organización mundial haya realizado lo que se dice en él. No obstante, como esa declaración forma parte de la infalible palabra de Jehová Dios, no dejará de cumplirse.

Aunque este famoso texto está expuesto cerca de la sede mundial de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York, no puede decirse en modo alguno que esa organización mundial haya realizado lo que se dice en él. No obstante, como esa declaración forma parte de la infalible palabra de Jehová Dios, no dejará de cumplirse.

Las palabras de Jesús que leemos en Mateo 6:9 y 18:10 muestran que Dios es una persona —un Padre— y que vive en los cielos; ese es “el lugar establecido de [su] morada” (1 Reyes 8:43).

Las palabras de Jesús que leemos en Mateo 6:9 y 18:10 muestran que Dios es una persona —un Padre— y que vive en los cielos; ese es “el lugar establecido de [su] morada” (1 Reyes 8:43).

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