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¡Bendito sea Dios, que vive eternamente! - [Sal] Tob 13, Antífona

¡Bendito sea Dios, que vive eternamente! - [Sal] Tob 13, Antífona

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es Dios, y él nos ilumina. (Salmo 118, 1.26-27b)

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es Dios, y él nos ilumina. (Salmo 118, 1.26-27b)

Yo miro hacia ti, fuerza mía, porque Dios es mi baluarte; él vendrá a mi encuentro con su gracia. (Salmo 59, 10-11a)

Yo miro hacia ti, fuerza mía, porque Dios es mi baluarte; él vendrá a mi encuentro con su gracia. (Salmo 59, 10-11a)

El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. (Salmo 47, 6-7)

El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. (Salmo 47, 6-7)

¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel! Nos ha dado un poderoso Salvador. Nos ha concedido que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. (Cfr. Lc 1, 68-75)

¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel! Nos ha dado un poderoso Salvador. Nos ha concedido que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. (Cfr. Lc 1, 68-75)

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. (Salmo 103, 1-2)

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. (Salmo 103, 1-2)

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. Porque miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante, todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. ¡Su nombre es santo! (Lc 1, 46b-49)

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. Porque miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante, todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. ¡Su nombre es santo! (Lc 1, 46b-49)

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, adórenlo ante el estrado de sus pies. ¡Santo es el Señor! (Salmo 99, 5)

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, adórenlo ante el estrado de sus pies. ¡Santo es el Señor! (Salmo 99, 5)

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero apoyo. (Salmo 54, 6)

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¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante ti: que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor! (Salmo 88, 2-3)

¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante ti: que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor! (Salmo 88, 2-3)

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