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Explora Perdona Nuestros, Nuestros Pecados, ¡y mucho más!

Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre. (Salmo 79, 9)

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. (Salmo 100, 5)

¡Felices los que proceden con rectitud, los que practican la justicia en todo tiempo! Acuérdate de mí, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo; visítame con tu salvación. (Salmo 106, 3-4)

En ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz. Extiende tu gracia sobre los que te reconocen, y tu justicia sobre los rectos de corazón. (Salmo 36, 10-11)

Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. (Salmo 16, 8)

El Señor es mi herencia: yo he decidido cumplir tus palabras. Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata. (Salmo 119, 57.72)

El Señor es un baluarte para el oprimido, un baluarte en los momentos de peligro. ¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre, porque tú no abandonas a los que te buscan! (Salmo 9, 10-11)

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. El que procede así, nunca vacilará. (Salmo 15, 3b-4a.5b)

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación! (Salmo 18, 47)

Yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu Ley está en mi corazón. Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan. (Salmo 40, 9bc.17a)