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Todas las obras del Señor, bendigan al Señor. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente! (Dn 3, 57)

Todas las obras del Señor, bendigan al Señor. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente! (Dn 3, 57)

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere. Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. Pueblo de Israel, confía en el Señor: Él es tu ayuda y tu escudo. (Salmo 115, 3-4.9)

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere. Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. Pueblo de Israel, confía en el Señor: Él es tu ayuda y tu escudo. (Salmo 115, 3-4.9)

Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz. (Salmo 72, 7a)

Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz. (Salmo 72, 7a)

Liturgia de las Horas, Domingo de la Semana III del Tiempo Durante el Año, Himno de Laudes

Liturgia de las Horas, Domingo de la Semana III del Tiempo Durante el Año, Himno de Laudes

Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria. (Salmo 1Sam 2, 1b.8a)

Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria. (Salmo 1Sam 2, 1b.8a)

¡El justo gozará la salvación de Dios! (Salmo 50, antífona)

¡El justo gozará la salvación de Dios! (Salmo 50, antífona)

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Salmo 17, 6

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Salmo 17, 6

Oigan esto, todos los pueblos; escuchen, todos los habitantes del mundo: tanto los humildes como los poderosos, el rico lo mismo que el pobre. Nadie puede rescatarse a sí mismo ni pagar a Dios el precio de su liberación, para poder seguir viviendo eternamente sin llegar a ver el sepulcro. (Cfr. Salmo 49, 2-3.8.10)

Oigan esto, todos los pueblos; escuchen, todos los habitantes del mundo: tanto los humildes como los poderosos, el rico lo mismo que el pobre. Nadie puede rescatarse a sí mismo ni pagar a Dios el precio de su liberación, para poder seguir viviendo eternamente sin llegar a ver el sepulcro. (Cfr. Salmo 49, 2-3.8.10)

Yo soy tu servidor: instrúyeme, y así conoceré tus prescripciones. La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. (Salmo 119, 125.130)

Yo soy tu servidor: instrúyeme, y así conoceré tus prescripciones. La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. (Salmo 119, 125.130)

¿Quién habitará en tu casa, Señor? El que procede rectamente y practica la justicia. El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino. El que no se retracta de lo que juró, aunque salga perjudicado. (Salmo 15, 2a.3b.4b)

¿Quién habitará en tu casa, Señor? El que procede rectamente y practica la justicia. El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino. El que no se retracta de lo que juró, aunque salga perjudicado. (Salmo 15, 2a.3b.4b)

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