Explora Labios, Piel, ¡y mucho más!

No lo niego, consolé sus ojos tristes y afligidos,  borré el dolor de sus lágrimas con mis labios, cobijé el frío de su alma con el calor  de mi piel, lo amé, él también me amó, pesar que no lo decía, sus ojos no podían contener la alegría cuando me tenía cerca.   Liz Cielo

No lo niego, consolé sus ojos tristes y afligidos, borré el dolor de sus lágrimas con mis labios, cobijé el frío de su alma con el calor de mi piel, lo amé, él también me amó, pesar que no lo decía, sus ojos no podían contener la alegría cuando me tenía cerca. Liz Cielo

Escribe un pedacito de poesía en el contorno de mi  rostro y yo te dejaré un  verso en el horizonte de tus labios. Liz Cielo

Escribe un pedacito de poesía en el contorno de mi rostro y yo te dejaré un verso en el horizonte de tus labios. Liz Cielo

El decidió obligarla a permanecer a su lado, la ató a su piel con poesía, la amarró a su corazón con  versos.   Fue un caso de violencia de letras, de latigazos románticos y ella murió en sus brazos con el último verso de sus labios.  Liz Cielo

El decidió obligarla a permanecer a su lado, la ató a su piel con poesía, la amarró a su corazón con versos. Fue un caso de violencia de letras, de latigazos románticos y ella murió en sus brazos con el último verso de sus labios. Liz Cielo

Un susurro de te  amos  duerme  abrazado a mi en el aroma de tu almohada y en el horizonte de mis labios un pintor sueña coloreando corazones en tu espalda. Liz Cielo

Un susurro de te amos duerme abrazado a mi en el aroma de tu almohada y en el horizonte de mis labios un pintor sueña coloreando corazones en tu espalda. Liz Cielo

No me cantes al oído, No busques mis labios secos,  No te atrevas  a quitar el cabello de mi rostro,  Bailemos y después,  si quieres podemos dormir tomados de la mano.  Liz Cielo

No me cantes al oído, No busques mis labios secos, No te atrevas a quitar el cabello de mi rostro, Bailemos y después, si quieres podemos dormir tomados de la mano. Liz Cielo

—Qué es mío que no haya sido tuyo. Mis labios  guardan aún la humedad de un deseo y mis mejillas conservan  el rosa tierno de una mirada.  Liz Cielo

—Qué es mío que no haya sido tuyo. Mis labios guardan aún la humedad de un deseo y mis mejillas conservan el rosa tierno de una mirada. Liz Cielo

Cerré los ojos y te vi ahí con un beso en la punta de los labios. Me ahogó un suspiro y un susurro me avisó que me querías. Abrí los ojos y me di cuenta que estaba soñando despierta otra vez.

Cerré los ojos y te vi ahí con un beso en la punta de los labios. Me ahogó un suspiro y un susurro me avisó que me querías. Abrí los ojos y me di cuenta que estaba soñando despierta otra vez.

Se miraron con ternura, un beso acarició sus labios, sus manos se abrazaron mutuamente, la luz del farol  iluminaba su camino, el terciopelo de una esperanza los cobijaba una vez mas.  Liz Cielo

Se miraron con ternura, un beso acarició sus labios, sus manos se abrazaron mutuamente, la luz del farol iluminaba su camino, el terciopelo de una esperanza los cobijaba una vez mas. Liz Cielo

.. Aquí te esperaré  amor,  entre los  brazos coloridos de los árboles,  Dejaré que un rojo vivo se abrace muy fuerte  a mis labios, Permitiré  que un rayo de sol  filtre sus líneas  cobrizas  entre mis  cabellos, Me vestiré de pétalos rosa fucsia y  zapatillas de hojas plateadas para nuestro encuentro.  Mis pupilas esperaran pacientemente en el azul agua de las gotas de rocío.  .....aquí te esperaré amor, no tardes.. Liz Cielo

.. Aquí te esperaré amor, entre los brazos coloridos de los árboles, Dejaré que un rojo vivo se abrace muy fuerte a mis labios, Permitiré que un rayo de sol filtre sus líneas cobrizas entre mis cabellos, Me vestiré de pétalos rosa fucsia y zapatillas de hojas plateadas para nuestro encuentro. Mis pupilas esperaran pacientemente en el azul agua de las gotas de rocío. .....aquí te esperaré amor, no tardes.. Liz Cielo

No había que decirlo, el tiempo contaba la cruel y despiadada espera, calculaba crudamente las horas y los  minutos se derretían dejando una dosis de impotencia con sabor amargo en los labios. La perdía lentamente en una ola de recuerdos. Liz Cielo

No había que decirlo, el tiempo contaba la cruel y despiadada espera, calculaba crudamente las horas y los minutos se derretían dejando una dosis de impotencia con sabor amargo en los labios. La perdía lentamente en una ola de recuerdos. Liz Cielo

Pinterest
Buscar