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Todos los años llega la Pascua y nos encontramos con que nuestra fe se contrapone a nuestra realidad personal. Creemos que Cristo resucitó, pero todavía no lo ha hecho en nosotros. La verdadera alegría de la Pascua proviene  de Cristo, que resucita en nuestro corazón y vive en el Templo del Espíritu Santo, que somos cada uno de nosotros. Pero para que el Señor resucite en nosotros nos hace falta creer y vivir la fe de la resurrección.

Todos los años llega la Pascua y nos encontramos con que nuestra fe se contrapone a nuestra realidad personal. Creemos que Cristo resucitó, pero todavía no lo ha hecho en nosotros. La verdadera alegría de la Pascua proviene de Cristo, que resucita en nuestro corazón y vive en el Templo del Espíritu Santo, que somos cada uno de nosotros. Pero para que el Señor resucite en nosotros nos hace falta creer y vivir la fe de la resurrección.

En la vida de todo cristiano existen momentos de enfrentamiento con lo establecido. Son momentos de prueba en los que es necesario revestirse de las armas de la Luz, las armas de Cristo. Muchos nos hablan de que tenemos que ser el martillo de los infieles, dispuesto a machacar, con saña, a quien contradiga lo que creemos que es verdad. Pero esto dista de ser así.

En la vida de todo cristiano existen momentos de enfrentamiento con lo establecido. Son momentos de prueba en los que es necesario revestirse de las armas de la Luz, las armas de Cristo. Muchos nos hablan de que tenemos que ser el martillo de los infieles, dispuesto a machacar, con saña, a quien contradiga lo que creemos que es verdad. Pero esto dista de ser así.

Quien evade el sufrimiento por Cristo, evade la posibilidad de ascender en la Escala de Jacob. San Juan Bautista dijo: “Es necesario que El crezca, y que yo disminuya. El que procede de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, procede de la tierra y habla de la tierra. El que procede del cielo está sobre todos” (Jn 2, 20-31). Es necesario que disminuyamos como herramientas de nuestra voluntad, para que podamos ser herramientas de la Voluntad de Dios. Es necesario pasar por…

Quien evade el sufrimiento por Cristo, evade la posibilidad de ascender en la Escala de Jacob. San Juan Bautista dijo: “Es necesario que El crezca, y que yo disminuya. El que procede de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, procede de la tierra y habla de la tierra. El que procede del cielo está sobre todos” (Jn 2, 20-31). Es necesario que disminuyamos como herramientas de nuestra voluntad, para que podamos ser herramientas de la Voluntad de Dios. Es necesario pasar por…

La paz política y/o  social son bienes parciales que sólo se pueden sostener de forma momentánea, ya que no parten de la conversión personal. La paz del mundo es una utopía que siempre termina en una de muchas posibles distopías. La paz del mundo implica aceptar que nada es absoluto y que Dios no está nuestro lado. La armonía del silencio y la unidad de la indiferencia se adueñarían del mundo. Es evidente que no podemos rezar para que Dios nos ayude a imponernos unos a otros esa condena.

La paz política y/o social son bienes parciales que sólo se pueden sostener de forma momentánea, ya que no parten de la conversión personal. La paz del mundo es una utopía que siempre termina en una de muchas posibles distopías. La paz del mundo implica aceptar que nada es absoluto y que Dios no está nuestro lado. La armonía del silencio y la unidad de la indiferencia se adueñarían del mundo. Es evidente que no podemos rezar para que Dios nos ayude a imponernos unos a otros esa condena.

¿Qué hace el evangelizador? Dispersa la semilla del Reino entre los seres humanos. El evangelizador no es capaz de convertir a nadie, porque la conversión se produce entre cada uno de nosotros y Cristo. El evangelizador clama en el desierto, como San Juan a Bautista, al que sólo escuchan los que van al desierto.

¿Qué hace el evangelizador? Dispersa la semilla del Reino entre los seres humanos. El evangelizador no es capaz de convertir a nadie, porque la conversión se produce entre cada uno de nosotros y Cristo. El evangelizador clama en el desierto, como San Juan a Bautista, al que sólo escuchan los que van al desierto.

Para algunas ideologías lo único importante es el entorno natural. Tan importante es la naturaleza que según ellos estaríamos legitimados hasta a suicidarnos para no “estropear” el equilibrio natural. Algunos extremistas proponen la desaparición del ser humano como única solución. En el otro extremo, otras ideologías proponen que los bienes naturales sólo sirven para conseguir ganancias y poder. Entre uno y otro extremo, nos encontramos con una infinita variedad y colorido de puntos de vista

Para algunas ideologías lo único importante es el entorno natural. Tan importante es la naturaleza que según ellos estaríamos legitimados hasta a suicidarnos para no “estropear” el equilibrio natural. Algunos extremistas proponen la desaparición del ser humano como única solución. En el otro extremo, otras ideologías proponen que los bienes naturales sólo sirven para conseguir ganancias y poder. Entre uno y otro extremo, nos encontramos con una infinita variedad y colorido de puntos de vista

¡Acostad a vuestro niño en un pesebre, envolvedlo en pañales, porque estos pañales son toda nuestra riqueza. Los pañales del Señor son más preciosos que la púrpura. Su pesebre más regio que los tronos dorados de los reyes. La pobreza de Cristo sobrepasa en valor todas las fortunas y todos los tesoros.

¡Acostad a vuestro niño en un pesebre, envolvedlo en pañales, porque estos pañales son toda nuestra riqueza. Los pañales del Señor son más preciosos que la púrpura. Su pesebre más regio que los tronos dorados de los reyes. La pobreza de Cristo sobrepasa en valor todas las fortunas y todos los tesoros.

Al orar por el Sínodo, además de pedir al Señor que ilumine a los Padres Sinodales, tendríamos que solicitarle entendimiento para saber qué es lo que podemos hacer con nuestras humildes manos y presencia. No tenemos que desestimar las oportunidades de dar testimonio de la Verdad.

Al orar por el Sínodo, además de pedir al Señor que ilumine a los Padres Sinodales, tendríamos que solicitarle entendimiento para saber qué es lo que podemos hacer con nuestras humildes manos y presencia. No tenemos que desestimar las oportunidades de dar testimonio de la Verdad.

Si Cristo dijo: muchos son los llamados y pocos los escogidos (Mt 22, 14). Si Cristo vio como muchos discípulos se alejaban y preguntó a sus Apóstoles ¿También vosotros queréis marcharos? (Jn 6, 67). Si Cristo dijo a Pedro: ¡Quítate de mí vista, Satanás! (Mt 16, 23). ¿Por qué nos parece que hoy en día todo se derrumba? Cristo nos pide que rememos mar adentro, echemos las redes y tengamos confianza en El. Esto conlleva soledad, humildad y sencillez

Si Cristo dijo: muchos son los llamados y pocos los escogidos (Mt 22, 14). Si Cristo vio como muchos discípulos se alejaban y preguntó a sus Apóstoles ¿También vosotros queréis marcharos? (Jn 6, 67). Si Cristo dijo a Pedro: ¡Quítate de mí vista, Satanás! (Mt 16, 23). ¿Por qué nos parece que hoy en día todo se derrumba? Cristo nos pide que rememos mar adentro, echemos las redes y tengamos confianza en El. Esto conlleva soledad, humildad y sencillez

El camino que nos lleva hacia la salvación necesita de humildad y esta virtud es escasa en nuestros tiempos. Por eso es interesante orar al Señor, de vez en cuando, con la oración del Corazón: “Jesucristo, Hijo de Dios. Ten misericordia de mi, pecador”. Al orar estamos reconociendo a Cristo como Médico y le solicitamos que nos cure de nuestros pecados, infidelidades y desidias.

El camino que nos lleva hacia la salvación necesita de humildad y esta virtud es escasa en nuestros tiempos. Por eso es interesante orar al Señor, de vez en cuando, con la oración del Corazón: “Jesucristo, Hijo de Dios. Ten misericordia de mi, pecador”. Al orar estamos reconociendo a Cristo como Médico y le solicitamos que nos cure de nuestros pecados, infidelidades y desidias.

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