Los hoteles más horteras del mundo.

Podemos hablar de hoteles surrealistas pero, por encima de todo, son hoteles que se entregan a la arquitectura más ostentosa, no meramente freak, sino aquella que quiere exhibirse a golpe de talonario por encima de cualquier otra consideración estética y funcional. Demasiado ruido para tan pocas nueces, vaya. Gigantes de la desmesura como Dubai o China se reparten muchos de estos megaproyectos.
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Cove Haven Entertainment Resorts (Pensilvania, Estados Unidos). Los nombres de los tres resorts son elocuentes: Cove Haven, Paradise Stream y Pocono Palace. El interior, todo un viaje a través del erotismo más extravagante. Mesas de masajes en el dormitorio, camas redondas, piscinas climatizadas con forma de corazón y una bañera de hidromasaje entre columnas con forma de copa de champán. Hasta las pistas de tenis son rosas.

¿No lo oléis? Huele ya a almíbar, huele a un San Valentín que se aproxima con su flecha recubierta de algodón rosa. Dentro de nada habrá que decir eso de que “el amor está en el aire” y tod

4. ME Dubai by Meliá (Dubai, Emiratos Árabes). Estábamos tardando en viajar a Dubai en donde no podría faltar la presencia de la arquitecta más celebrity, la ínclita Zaha Hadid. Su cada vez más desbocada imaginación anuncia para el año 2016 la apertura del edificio Opus, publicitado como un edificio “joya” que albergará un hotel marca ME de la cadena Meliá Hotels International. Los interiores prometen un auténtico desfase de formas sinuosas y espacios grandilocuentes.

Proyecto: HOTEL ME Arquitectos: Zaha Hadid Ubicación: Burj Khalifa, Dubái Tipo: Hotel 21 Niveles Anchura: Profundidad: Altura:

Hotel Palms (Las Vegas, Estados Unidos). El que fuera sede de la suite Playboy sigue siendo un hotel coloso en tragaperras y habitaciones a lo largo y ancho de sus tres torres. La que alberga las suites más de fantasía tiene en la Erotic Suite a su imagen más sexy pero un tanto hortera. Pieles lujosas, metales pulidos, cama giratoria con espejo en el techo, ducha abierta… Pero bueno, ¡una noche es una noche!

¿No lo oléis? Huele ya a almíbar, huele a un San Valentín que se aproxima con su flecha recubierta de algodón rosa. Dentro de nada habrá que decir eso de que “el amor está en el aire” y tod

Michelberger Hotel, Berlín. El rosa es el color de los hoteles cursis, pero el dorado no se queda atrás. En un guiño a la ostentación de algunos hoteles de puro lujo, este hotel del Berlín más alternativo se lo toma a coña y, entre su catálogo de habitaciones, se desmarca con The Golden Room, una habitación que recuerda al estilo aristocrático más opulento. O eso intenta, claro. Que no muera lo hipster.

Michelberger Hotel, Berlín. El rosa es el color de los hoteles cursis, pero el dorado no se queda atrás. En un guiño a la ostentación de algunos hoteles de puro lujo, este hotel del Berlín más alternativo se lo toma a coña y, entre su catálogo de habitaciones, se desmarca con The Golden Room, una habitación que recuerda al estilo aristocrático más opulento. O eso intenta, claro. Que no muera lo hipster.

3.14 Cannes. El lío numérico alude, sin aparente relación con la temática hotelera, al número pi. El hotel, en el Cannes más glamouroso frente a la Croisette, se basta con sus cinco suites para mirar cada una a su aire a los cinco continentes. La dedicada al europeo se centra en el París de la belle époque y le sale algo tal vez demasiado empalagoso en su terciopelo rojo y sus cojines con forma de corazón. Hasta la piscina se pasa de fina…

¿No lo oléis? Huele ya a almíbar, huele a un San Valentín que se aproxima con su flecha recubierta de algodón rosa. Dentro de nada habrá que decir eso de que “el amor está en el aire” y tod

Gran Sultanato di Abadi (Palermo, Italia). Es el peligro de los hoteles temáticos: que no es fácil reproducir según qué cosas. Algo así le pasa a este B&B palermitano en cuanto el huésped llega a sus pretendidas suites de ensueño, un disparate que puede llegar a tener cierta gracia si se tiene buen humor y no se irrita uno ante la mezcla de colores chillones, ni ante los candelabros y los doseles de cartón piedra. No falta ni ese mastodonte de jacuzzi en mitad de la habitación…

¿No lo oléis? Huele ya a almíbar, huele a un San Valentín que se aproxima con su flecha recubierta de algodón rosa. Dentro de nada habrá que decir eso de que “el amor está en el aire” y tod


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