Nostalgia Ochentera

Recuerdos materiales (o no) de un hijo de la generación de los 80.
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La Nocilla de Fresa ha estado envuelta en un halo de misterio hasta que recientemente se encontró una prueba gráfica de su existencia. Hasta entonces sólo unos locos sabíamos que no era un producto de nuestra imaginación infantil. Yo la recuerdo con buen sabor aunque el sentimiento generalizado entre los que, como yo, se acordaban de su existencia es que era una aberración culinaria que desapareció justificadamente. Nunca lo sabremos.

La Nocilla de Fresa ha estado envuelta en un halo de misterio hasta que recientemente se encontró una prueba gráfica de su existencia. Hasta entonces sólo unos locos sabíamos que no era un producto de nuestra imaginación infantil. Yo la recuerdo con buen sabor aunque el sentimiento generalizado entre los que, como yo, se acordaban de su existencia es que era una aberración culinaria que desapareció justificadamente. Nunca lo sabremos.

Ir a cenar a un McDonalds fue en mi infancia algo que ocurría, con suerte, una vez al año como algo muy especial. Estos son los primeros regalos de un Happy Meal que recuerdo. Con la caja hacías como un escenario donde poner las figuras. Pocos regalos recuerdo más hasta que trabajé en McDonalds años más tarde.

Ir a cenar a un McDonalds fue en mi infancia algo que ocurría, con suerte, una vez al año como algo muy especial. Estos son los primeros regalos de un Happy Meal que recuerdo. Con la caja hacías como un escenario donde poner las figuras. Pocos regalos recuerdo más hasta que trabajé en McDonalds años más tarde.

A principios de los 90, todavía sin recuperarnos de Caballeros del zodíaco y Oliver y Benji irrumpió Dan, un chaval pelirrojo que hizo que de la noche a la mañana todos fuésemos eruditos del Balón Prisionero en el recreo. Uno de sus merchandisings más recordados es una colección de cartas intercambiables la cual creo que llegué a completar en su totalidad pero que acabó en la basura. Esta imagen es la carta número 1.

A principios de los 90, todavía sin recuperarnos de Caballeros del zodíaco y Oliver y Benji irrumpió Dan, un chaval pelirrojo que hizo que de la noche a la mañana todos fuésemos eruditos del Balón Prisionero en el recreo. Uno de sus merchandisings más recordados es una colección de cartas intercambiables la cual creo que llegué a completar en su totalidad pero que acabó en la basura. Esta imagen es la carta número 1.

En la época pre-internet las revistas eran nuestra fuente de información para cualquier tema. En casa se compraba Hobby Consolas. Creo que tenemos los 30 o 40 primeros números rondando por el trastero. Era más barato que comprar juegos y muchas veces te sabías de memoria un juego gracias a sus posters centrales con el juego desgranado sin necesidad de haberlo jugado. La imagen corresponde al número 1, lanzado en Octubre de 1991.

En la época pre-internet las revistas eran nuestra fuente de información para cualquier tema. En casa se compraba Hobby Consolas. Creo que tenemos los 30 o 40 primeros números rondando por el trastero. Era más barato que comprar juegos y muchas veces te sabías de memoria un juego gracias a sus posters centrales con el juego desgranado sin necesidad de haberlo jugado. La imagen corresponde al número 1, lanzado en Octubre de 1991.

Colección Clásicos de Disney. 30 cuentos que se acompañaban de su respectivo cassette. Fueron mis primeras lecturas y conservo los 30 libros en perfectas condiciones con la esperanza de que para mi hija sean igual de importantes de lo que lo fueron para mí. Los cassettes pasaron a mejor vida, por suerte pude encontrarlos en MP3 ;)

Colección Clásicos de Disney. 30 cuentos que se acompañaban de su respectivo cassette. Fueron mis primeras lecturas y conservo los 30 libros en perfectas condiciones con la esperanza de que para mi hija sean igual de importantes de lo que lo fueron para mí. Los cassettes pasaron a mejor vida, por suerte pude encontrarlos en MP3 ;)

Mi 1er (y creo que el de el 99% de los usuarios de la portatil de Nintendo) juego de Game Boy. Cuando por fin conseguías la ansiada consola el que añadieran al regalo un juego extra era algo complicado así que pasabas meses exprimiendo el Tetris hasta que un cumpleaños o una navidad te traía otro juego con el que pasar las horas. En mi familia era una religión. Todavía permanece el record de líneas en 214, conseguido por mi hermana. Y no será porque hasta hoy sigo intentando superarlo...

Mi 1er (y creo que el de el 99% de los usuarios de la portatil de Nintendo) juego de Game Boy. Cuando por fin conseguías la ansiada consola el que añadieran al regalo un juego extra era algo complicado así que pasabas meses exprimiendo el Tetris hasta que un cumpleaños o una navidad te traía otro juego con el que pasar las horas. En mi familia era una religión. Todavía permanece el record de líneas en 214, conseguido por mi hermana. Y no será porque hasta hoy sigo intentando superarlo...

Los libros de ediciones Plesa. Mío propio sólo tuve éste y reconozco que nunca llegué a hacer ningún juguete que funcionase. En fotocopias tuve el de detectives y espías y a ese sí que le saqué chicha. Otro que leí era el de circuitos y baterías pero dado que a los 8 años ya me había hecho mi primera radio galena con una bobina de cobre, eso me parecía un tanto light.

Los libros de ediciones Plesa. Mío propio sólo tuve éste y reconozco que nunca llegué a hacer ningún juguete que funcionase. En fotocopias tuve el de detectives y espías y a ese sí que le saqué chicha. Otro que leí era el de circuitos y baterías pero dado que a los 8 años ya me había hecho mi primera radio galena con una bobina de cobre, eso me parecía un tanto light.

Mi tercer juego de GameBoy fue Cosmotank. Probablemente el juego al que menos jugué de los que tenía, por el pequeño hándicap de que me lo compraron en japonés y no llevaba manual de instrucciones. Me limitaba a mover el tanque por la pantalla hasta que me hartaba de hacer el idiota y me ponía con algo más productivo.

Mi tercer juego de GameBoy fue Cosmotank. Probablemente el juego al que menos jugué de los que tenía, por el pequeño hándicap de que me lo compraron en japonés y no llevaba manual de instrucciones. Me limitaba a mover el tanque por la pantalla hasta que me hartaba de hacer el idiota y me ponía con algo más productivo.

La caja con la que muchos accedimos al mundo de las portátiles. Contenía la GB clásica, el cable link, cuatro pilas, el cartucho del Tetris y unos auriculares que sobrevivirían a un apocalipsis nuclear.

La caja con la que muchos accedimos al mundo de las portátiles. Contenía la GB clásica, el cable link, cuatro pilas, el cartucho del Tetris y unos auriculares que sobrevivirían a un apocalipsis nuclear.

Mi segundo juego de Game Boy. Creo que cayó por navidad. Me lo pasé cientos de veces, y me sabía los textos de memoria aunque por entonces no tenía ni papa de inglés. Ibas salvando uno a uno a todos los miembros de la familia en la piel de Gómez. Como no, tras el boss final salvabas a su amada Morticia. Muy entretenido.

Mi segundo juego de Game Boy. Creo que cayó por navidad. Me lo pasé cientos de veces, y me sabía los textos de memoria aunque por entonces no tenía ni papa de inglés. Ibas salvando uno a uno a todos los miembros de la familia en la piel de Gómez. Como no, tras el boss final salvabas a su amada Morticia. Muy entretenido.

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