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50 páginas para contar la historia conmovedora de un hombre que existió más en los libros que en su propia vida. Un personaje con el poder de olvidarse del mundo, de la crueldad y la vacuidad humanas en el momento en que clavaba sus ojos en las páginas de un libro. Con un remate capaz de exprimir una lágrima: "Los libros solo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido".

50 páginas para contar la historia conmovedora de un hombre que existió más en los libros que en su propia vida. Un personaje con el poder de olvidarse del mundo, de la crueldad y la vacuidad humanas en el momento en que clavaba sus ojos en las páginas de un libro. Con un remate capaz de exprimir una lágrima: "Los libros solo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido".

Un hallazgo que agradezco. En las páginas de este libro, en la extensa carta que Wilde le escribió al amante que lo mandó a prisión, encontré a Sebastian Melmoth, al siniestro señorito Douglas, encontré lo que significa el sufrimiento, la tristeza, la soledad, el dolor y la humildad. Esa carta, De Profundis, refleja la historia de un talento atrofiado por la zona oscura del deseo. Y además contiene la esencia más indeseable de la tragedia: un hombre que lo pierde todo y se oculta para morir.

Un hallazgo que agradezco. En las páginas de este libro, en la extensa carta que Wilde le escribió al amante que lo mandó a prisión, encontré a Sebastian Melmoth, al siniestro señorito Douglas, encontré lo que significa el sufrimiento, la tristeza, la soledad, el dolor y la humildad. Esa carta, De Profundis, refleja la historia de un talento atrofiado por la zona oscura del deseo. Y además contiene la esencia más indeseable de la tragedia: un hombre que lo pierde todo y se oculta para morir.

Con este libro empecé mi biblioteca. Es el primer volumen que compré con un bono que gané en un concurso de poesía. Elegí a Bukowski por azar, porque al abrirlo leí un par de versos reveladores. Se convirtió en un autor muy importante en aquella época (1999). Después llegaron Paul Auster, Bolaño, Cheever, Borges... Ruego a los dioses o al azar, que perdure todavía muchos años, así, como lo tengo ahora: manchado de tinta y de polvo, maltratado, inmortal.

Con este libro empecé mi biblioteca. Es el primer volumen que compré con un bono que gané en un concurso de poesía. Elegí a Bukowski por azar, porque al abrirlo leí un par de versos reveladores. Se convirtió en un autor muy importante en aquella época (1999). Después llegaron Paul Auster, Bolaño, Cheever, Borges... Ruego a los dioses o al azar, que perdure todavía muchos años, así, como lo tengo ahora: manchado de tinta y de polvo, maltratado, inmortal.

Siempre es necesario regresar a un libro de Paul Auster. Es un refugio. Justo por estos días quiero buscar alguna de sus historias. Algo que hable sobre la casualidad, sobre los encuentros, sobre el azar, esos momentos irrepetibles en los que encuentras algo que estabas buscando hace tiempo y te hace feliz, aún teniendo la certeza de que acabarás perdiéndolo. Necesito a Paul Auster para que me diga, como si fuera un amigo, que la suerte es un círculo y los encuentros siempre se repiten.

Siempre es necesario regresar a un libro de Paul Auster. Es un refugio. Justo por estos días quiero buscar alguna de sus historias. Algo que hable sobre la casualidad, sobre los encuentros, sobre el azar, esos momentos irrepetibles en los que encuentras algo que estabas buscando hace tiempo y te hace feliz, aún teniendo la certeza de que acabarás perdiéndolo. Necesito a Paul Auster para que me diga, como si fuera un amigo, que la suerte es un círculo y los encuentros siempre se repiten.

Después de muchos años volví a las páginas de Bukowski para redescubrir por qué me gustaba tanto a mis 20: esa manera desparpajada de soportar el dolor, sus estrategias kamikaze para hacerle frente a la desdicha, su modo de amar a las mujeres, como si cada una representara una invitación ineludible para saltar a un abismo sin fondo. Con una botella de vino en la mano, cualquier caída hacia el placer es una muerte gloriosa.

Después de muchos años volví a las páginas de Bukowski para redescubrir por qué me gustaba tanto a mis 20: esa manera desparpajada de soportar el dolor, sus estrategias kamikaze para hacerle frente a la desdicha, su modo de amar a las mujeres, como si cada una representara una invitación ineludible para saltar a un abismo sin fondo. Con una botella de vino en la mano, cualquier caída hacia el placer es una muerte gloriosa.

Al leerlos una segunda vez, estos cuentos se presentan distintos. Crean la ilusión de que el libro cambió por si solo a lo largo de un año, mientras permanecía en uno de los anaqueles de mi biblioteca. Es una ilusión divertida: un libro que aparenta ser estático pero en cuyo interior se experimentan cambios sutiles, como un movimiento tectónico que con el tiempo suficiente puede separar continentes o incluso unirlos.

Al leerlos una segunda vez, estos cuentos se presentan distintos. Crean la ilusión de que el libro cambió por si solo a lo largo de un año, mientras permanecía en uno de los anaqueles de mi biblioteca. Es una ilusión divertida: un libro que aparenta ser estático pero en cuyo interior se experimentan cambios sutiles, como un movimiento tectónico que con el tiempo suficiente puede separar continentes o incluso unirlos.

Quien entra a esta historia también entra a una ciudad, entra a Venecia, conoce sus callejones y, como los personajes, se pierde en ellos. ¡Qué agradable es perderse en Venecia! Piensan los lectores de guías turísticas, pero no recuerdan que los cimientos de esa ciudad están sobre los huesos de una historia atroz y sangrienta. Las máscaras tienen más glamour en cuanto más monstruosa es la apariencia de las criaturas que las lucen. Después de este libro queda una sensación de cuchillada.

Quien entra a esta historia también entra a una ciudad, entra a Venecia, conoce sus callejones y, como los personajes, se pierde en ellos. ¡Qué agradable es perderse en Venecia! Piensan los lectores de guías turísticas, pero no recuerdan que los cimientos de esa ciudad están sobre los huesos de una historia atroz y sangrienta. Las máscaras tienen más glamour en cuanto más monstruosa es la apariencia de las criaturas que las lucen. Después de este libro queda una sensación de cuchillada.

Si algún libro me chupó como hacen los remolinos fue este primer tomo tras el cual desconfío como nunca de la realidad, que según los ojos de Philip K. Dick es transitoria, inestable y traicionera.

Si algún libro me chupó como hacen los remolinos fue este primer tomo tras el cual desconfío como nunca de la realidad, que según los ojos de Philip K. Dick es transitoria, inestable y traicionera.

Tuvo una existencia tan extraordinaria como sus novelas y cuentos. Cuando leo su obra siempre tengo la sensación de que estoy frente a las palabras de alguien que visitó el futuro y regresó para dar cuenta de todos sus horrores.

Tuvo una existencia tan extraordinaria como sus novelas y cuentos. Cuando leo su obra siempre tengo la sensación de que estoy frente a las palabras de alguien que visitó el futuro y regresó para dar cuenta de todos sus horrores.

Envidio la suerte de Montaigne: encontrar la voluntad de encerrarse en una torre a leer todos los libros y después salir de viaje por el mundo para encontrar los libros que había leído.

Envidio la suerte de Montaigne: encontrar la voluntad de encerrarse en una torre a leer todos los libros y después salir de viaje por el mundo para encontrar los libros que había leído.

Existe en este libro un síndrome que consiste en abrazar la locura por culpa de la atracción y el enamoramiento. ¡Cuántas veces me he encontrado cerca de ese punto! Aunque el personaje de la historia sí se atreve a cruzar la frontera donde ya todo es terror y crueldad.

Existe en este libro un síndrome que consiste en abrazar la locura por culpa de la atracción y el enamoramiento. ¡Cuántas veces me he encontrado cerca de ese punto! Aunque el personaje de la historia sí se atreve a cruzar la frontera donde ya todo es terror y crueldad.

Lo que hubiera pasado si los nazis y los japoneses hubieran resultado victoriosos en la peor guerra que conoció el siglo XX. A lo mejor sí somos el sueño de un escritor que imagina en las penumbras de su reclusión un destino gobernado por el azar de un par de monedas.

Lo que hubiera pasado si los nazis y los japoneses hubieran resultado victoriosos en la peor guerra que conoció el siglo XX. A lo mejor sí somos el sueño de un escritor que imagina en las penumbras de su reclusión un destino gobernado por el azar de un par de monedas.

Todavía no decido si me gustó más el libro o la película. Son caras opuestas de un espejo en el que la realidad es terrible, deforme e implacable. La idea de la inmortalidad, en esta historia, es una amenaza indeseable.

Todavía no decido si me gustó más el libro o la película. Son caras opuestas de un espejo en el que la realidad es terrible, deforme e implacable. La idea de la inmortalidad, en esta historia, es una amenaza indeseable.

El estilo es seco, frenético, con una bestialidad implícita que me empuja a avanzar por la historia de este muchacho que debe enfrentarse a un mundo agreste y sediento de violencia. Él mismo es un lobo educándose en la ferocidad: “La cara de niño permanece curiosamente intacta tras de las cicatrices, los ojos de una extraña inocencia. Pelean a puñetazos, a patadas, a botellazos o a cuchillo. Todas las razas, todas las castas. Hombres cuyo hablar suena a gruñido de simio.”

El estilo es seco, frenético, con una bestialidad implícita que me empuja a avanzar por la historia de este muchacho que debe enfrentarse a un mundo agreste y sediento de violencia. Él mismo es un lobo educándose en la ferocidad: “La cara de niño permanece curiosamente intacta tras de las cicatrices, los ojos de una extraña inocencia. Pelean a puñetazos, a patadas, a botellazos o a cuchillo. Todas las razas, todas las castas. Hombres cuyo hablar suena a gruñido de simio.”

Después de cuatro años buscando este libro un azar afortunado me condujo ayer, como si hubiera estado predestinado para encontrarlo, a la única copia disponible en la Fiesta del Libro. Estos hallazgos siempre están rodeados de una atmósfera especial. Como me ocurrió con el único libro de Wilcock que tengo. Espero que en esta historia también existan dos amantes voraces que duermen juntos en una placidez infinita hasta que los atrapa el alba.

Después de cuatro años buscando este libro un azar afortunado me condujo ayer, como si hubiera estado predestinado para encontrarlo, a la única copia disponible en la Fiesta del Libro. Estos hallazgos siempre están rodeados de una atmósfera especial. Como me ocurrió con el único libro de Wilcock que tengo. Espero que en esta historia también existan dos amantes voraces que duermen juntos en una placidez infinita hasta que los atrapa el alba.

La locura tiene un remedio. Extremo, pero efectivo. Consiste en desterrar a los locos del planeta. Condenarlos al asilo en una remota luna donde la enfermedad define los clanes y la sociedad se acomoda a la inestabilidad sicológica de sus integrantes.

La locura tiene un remedio. Extremo, pero efectivo. Consiste en desterrar a los locos del planeta. Condenarlos al asilo en una remota luna donde la enfermedad define los clanes y la sociedad se acomoda a la inestabilidad sicológica de sus integrantes.