No dejamos de jugar porque nos hicimos viejos, nos hacemos viejos porque dejamos de jugar. Nunca dejes perder la inocencia, la alegría y la capacidad de asombro que permitían que la cosa más sencilla ante tus ojos fuera algo maravilloso.

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Ahí va la primera aportación para el nuevo curso: un abecedario en mayúsculas y con imagen para los más pequeños. En un blog (no me acuerdo...

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